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Bantú, necropsia a una sociedad decadente

Por Armando Rubio 

Gran polémica se ha generado acerca del mantener primates en cautiverio en la actualidad, si bien los parques zoológicos han dejado de ser un sitio solamente de exhibición de animales salvajes, ahora son considerados bancos invaluables, pues contienen en su colección una gran riqueza genética de especies en peligro de extinción para mantener vivos algunos ejemplares y puedan ser usados a futuro en algún programa de reintroducción al hábitat natural, como es el caso del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) y el cóndor californiano (Gymnogyps californianus). Asimismo, los zoológicos son espacios importantes para investigación de etología, alimentación, reproducción, medicina, etc.

Aún se estaba enfriando el suceso dramático y desafortunado de Harambe, el gorila de 17 años acaecido en mayo de este año a tiros por salvaguardar la integridad física de un infante en el zoológico de Cincinnati, E.U., cuando ahora en México se suscita otra muerte de un gran ejemplar de Gorila occidental de llanura (Gorilla, g. gorilla) de 25 años en el zoológico de Chapultepec.

Muchas versiones no oficiales culpan a un error en el protocolo de la contención química a la que fue sujeto el gorila, para ser trasladado e integrado a un programa de reproducción en la ciudad de Guadalajara al zoológico del mismo nombre, -sabemos que el protocolo fue el adecuado de acuerdo con especialistas-,  aunado a esto, se han filtrado imágenes de la necropsia realizada al cuerpo de Bantú, siendo fuertemente criticada dicha necropsia por “animalistas” o agrupaciones en pro del bienestar animal.

Todo médico veterinario y siguiendo su ética profesional, no filtra imágenes de dicho procedimiento a la luz pública para no lastimar susceptibilidades, sólo pueden ser usadas con fines educativos o compartir casos con otros colegas, por lo tanto podemos asegurar que las imágenes exhibidas con tono amarillista fueron tomadas por una persona carente de profesionalismo y con todo el dolo de afectar al cuerpo médico. Existen protocolos internacionales de necropsia pero cada médico veterinario puede adecuarlo a sus necesidades, lo que no sucede en el caso de las autopsias con humanos y es precisamente este caso, en el que agrupaciones tratan de humanizarlo, cayendo totalmente en la exageración, como últimamente ha sucedido con toda la fauna doméstica y silvestre.

mano gorila

Gracias a las redes sociales dichas organizaciones o personas que se dicen salvadores de los animales con “likes”, se ha generado una polémica de este último caso, creando una serie descomunal de expertos en contención física, química y zootecnia, sin haber cursado siquiera algún diplomado en materia de fauna silvestre. Lo que es cierto es que los médicos veterinarios son considerados como seres que están exentos de cualquier error en sus procedimientos clínicos, sólo basta con cometer una falla para ser tachados de por vida como “mata perros” si un canino muere en sus manos, cuando en realidad quizás el ejemplar presentaba alguna patología ocasionada por genética, mala nutrición o descuido por parte de sus dueños.

Pues así, en cuanto al manejo de primates no humanos refiere, se requiere de una especialización por cada uno de los integrantes del equipo del parque, tanto de biólogos y veterinarios, que en conjunto logran un bienestar y calidad de vida digna y saludable a los ejemplares cautivos. Muchos de estos primates han nacido fuera de su hábitat natural y no han sido capturados en vida libre como muchas personas afirman. En la actualidad se cuenta con una población de 765 organismos de esta especie en los zoológicos de todo el mundo, en libertad se estima que tan sólo quedan 175,000 gorilas.

Recientemente se ha observado un aumento inexplicable en los gorilas que mueren de enfermedades del corazón en los últimos años. En todos los zoológicos de Estados Unidos de Norteamérica, principalmente los machos entre veinte y treinta años de edad han estado cayendo enfermos y en ocasiones se han presentado muertes repentinas a partir de afecciones del corazón progresivas, que van desde cardiomiopatías fibrosas, aneurismas, insuficiencias cardiacas hasta enfermedades valvulares; ahora los cuidadores de los zoológicos están luchando para entender qué factores pueden ser la causa de las enfermedades y de lo que se podría hacer para salvar los 368 gorilas de tierras bajas que residen en 52 zoológicos en América del Norte.

El aumento de las enfermedades fatales del corazón ha llevado a varios estudios, incluyendo uno donde se encontró que los gorilas que fallecieron tenían anormalidades como corazones agrandados. Sin embargo, abundan muchas dudas: ¿Fue la genética un factor predisponente? ¿Fueron los gorilas sometidos durante el manejo a una elevada actividad física en sus cajas de transporte?, ¿Su dieta fue deficiente o excesiva?, o ¿estas enfermedades del corazón fueron causadas por infecciones bacterianas o virales? Las respuestas aún están por descubrirse.

 

Muchas enfermedades han sido silenciosas y el equipo especialista jamás se dio cuenta de sus padecimientos. Quizás esto fue lo sucedido en el caso de México; Bantú era el único gorila macho occidental de tierras bajas en el país, quedando tan sólo tres hembras en la república mexicana, una en el zoológico de Zacango en el Estado de México, y dos en el zoológico de Guadalajara. Bantú nació en el zoológico de Chapultepec en 1991 y era hijo único del macho Dinga y la hembra Mahari, gorilas provenientes de los zoológicos de Memphis y de Cincinnati. Los dos ejemplares murieron en la ciudad de México en 1995 y 2002, respectivamente.

Las causas del deceso se darán a conocer en un periodo de 15 días a cuatro semanas, una vez se tengan los resultados de la necropsia. Mientras permanecemos a la espera de las pruebas de laboratorio, el gremio veterinario incansablemente tendrá que librar mil batallas con las explicaciones dadas por los atropellos en redes sociales y ante el crecimiento descomunal de expertos y prensa amarillista, que sin el menor conocimiento emiten su punto de vista, logrando incrementar la información malintencionada. Cabe estacar que el someter a un organismo vivo a una contención química (anestesia) siempre implica un riesgo y es por tal razón, que los primates humanos siempre firman una responsiva antes de una cirugía y cada espécimen es singular y reacciona de manera distinta, existiendo rechazos o reacciones adversas ante medicamentos aplicados. Miles de persona mueren al año por procedimientos de esta naturaleza en hospitales, clínicas particulares y públicas.

Lamentablemente Bantú era una especie carismática, en peligro extremo de desaparecer, otorgándole un valor estimativo elevado aún sobre los humanos por la sociedad; en verdad es lamentable lo sucedido con este bello ejemplar, pero no es razón para satanizar algo por desconocimiento.

 

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