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De cosechas y Pomelos

la foto
Me considero una de las personas que tienen como regla inquebrantable no recomendar un lugar sin antes haber probado y gozado de sus cualidades, o bondades si es que las tiene.

Con bastantes años de investigación garnachera de prueba y error, podría decir que me convertí en un antropólogo de la fritanga, un misionero del difícil arte del 
"Scouting de banqueta". Por mi boca han salido recomendaciones que van del Bistro al Suadero y de las tapas a las gorditas de chicharrón. 


Pues bien, ayer por la noche acudí a un lugar al cual la verdad me había hecho del rogar...

"Pomelo, Taller Gastronómico"

Primero y antes que nada, el hecho de que lo esté "regenteando" Ana Karen Muñoz, es ya de entrada un punto de convergencia cultural obligado, y es que a la chaparrita la conocen y ubican todos los próceres del quehacer escénico de este rancho con mar, sin excepción (un punto por eso).

Lo más interesante de Pomelo es su filosofía de trabajo, un lugar pequeño (30 personas), varios cuates trabajando todo el día y la idea clara de saber a donde van y a quien quieren como compañero de viaje en esa ruta.

-Un menú básico pero justo
-Precios accesibles para la zona
-Y lo más interesante, un sentido lúdico en la comida

Trataré de explicar...

Resulta que a los "Pomelianos" si se les da la gana nos sorprenden con creaciones poco ortodoxas y fuera de la carta, atienden a cada una de sus referencias culinarias de toda la vida y las comparten con el personal, y eso queridos amigos es simplemente maravilloso.

Si Ana trae antojo de churros con chocolate, los preparan, si alguno de los otros chicos amanecieron inspirados y con antojo de Quesadillas de Huitlacoche, pues vénganos del cielo, que el día está para un platito de lentejas...mmmmm.

Es un poco como ir a comer a casa de tu abuela, no tienes la más mínima idea de lo que cocinó ese día, pero puedes jurar que sea lo que sea, valdrá la pena. 

Algo que definitivamente se ganó mi respeto es el hecho de que ahí preparan su propio pan. ¡Noviembre señores! Y por primera vez en la vida no me sirvieron un pan de muerto comprado en el Costco, -por su panes los conoceréis-.

Y déjenme decirles que este pan sabe a naranja, a canela y a gotas de recuerdos líquidos que el "Iron Chef" dejó caer en la masa, por que fue el primer pan que aprendió a hornear con su abuela, casi como Tita, la de Laura Esquivel.

Usted disculpará la licencia poética, pero un maestro de la cocina que creció entre olores y condimentos, entre salsas y alquimias en el Mercado de San Juan de Dios merece todo mi respeto.

"Quien no conoce un Lonche Amparito, a cualquier birote se le hinca" (pruebe el "lonche" de lomo bañado en salsa).

Justo de eso trata Pomelo, no sólo de sabores, sino también de tardes de conversación al calor de un café, de momentos y de complicidad por ver como preparan tu comida (por eso la cocina está abierta, tanto o más como la posibilidad de intercambiar ingredientes), se trata de dirigir por ti mismo el itinerario de tu crêpe, de tu ensalada, justo por el rumbo y hasta donde el antojo mande.

En medio de una vorágine de Punchis Punchis y spring break, este pequeño espacio alternativo surge en el puerto como un referencia cultural, gastronómica y colectiva que era necesaria y urgente, teatro, música, bohemia, comida, atención. Dígame si estas no son razones de sobra para ir a conocerlos. 

Pomelo "Taller Gastronómico"
Av. de los Tules 168 local 4
De 8:00 Am a 10:00 pm
Teléfono: 22-42-126
Servicio a domicilio


Blogguer: De las cosas sencillas
Twitter: @jasonpata
Contacto: jasonvasquezmarketing@gmail.com

Del autor:

Jason Vásquez es: 
Clown (conocido), Músico(desafinado), Dramaturgo (incipiente), Escritor (de baqueta), Director del Festival internacional de Circo, Comedia y Artes de la Calle VIDAFEST y de la Compañía Pata de Perro, desde hace veinte años.

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