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Jalisco, 4º lugar nacional en crímenes por homofobia

Guadalajara, Jal. (Crónica.com.mx).- Gin, quien nació hombre y vestía de mujer, fue asesinada por asfixia con un trozo de alambre y su cuerpo fue arrojado en la carretera. Irene, por ser lesbiana, fue violada “para hacerla mujer”. Estos forman parte de los 67 casos documentados por activistas en el Informe de “Crímenes de Odio por Homofobia”, pero que oficialmente no han sido reconocidos como tal porque Jalisco se resiste a hacer dicha distinción.

Pese a que el estado ocupa el lugar cuatro a nivel nacional en crímenes de odio por homofobia, “oficialmente ni siquiera se señalan como tal. La autoridad los maneja como ‘crímenes pasionales’ o ‘conflicto entre homosexuales’”, se queja el presidente de Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad (Codise), Leonardo Espinoza, quien exige reformas al Código Penal de Jalisco para la tipificación.

Y es que tan sólo en los últimos 20 años han sido asesinadas 67 personas en nuestro estado por su preferencia sexual según el Informe 1995-2015, elaborado por Letra S en colaboración con organizaciones civiles de diversos estados de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexuales, Travestis, Transexuales, Transgénero e Intersexuales (LGBTTTI); disponible en la página web: http://www.letraese.org.mx/proyectos/proyecto-1-2/.

DISCRIMINADAS AÚN DESPUÉS DE MUERTAS

Aún después de muertas, las personas “trans” son discriminadas. Cuando su cuerpo está en el Servicio Médico Forense (Semefo) —pese a la petición expresa de familiares o la pareja— se les niega el derecho a registrarlas por la identidad sexual con que decidieron vivir y se les define por el género con el que nacieron, lamenta Leonardo Espinoza.

Pero el reclamo tiene que ver no sólo con que se respete el derecho a la identidad que las personas transexuales, sino también con la necesidad de dimensionar y medir estos crímenes. Por ejemplo: si un hombre que vestía de mujer es asesinado, dicho caso no es considerado como feminicidio pero tampoco como crimen de odio por homofobia.

“Es una manera de taparse los ojos, de maquillar las cifras, de negar la realidad”, apunta el  presidente de Codise.

Los datos que se tienen en este apartado son en base a reportes periodísticos: 11 asesinatos de transexuales de 1995 a 2015 en Jalisco. Se estima que si hubiera cifras oficiales los números si dispararían considerablemente.

Consultada sobre este mismo tema, la abogada del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), Alejandra Cartagena, apunta: “Si de por sí….cuando hablamos de feminicidio, a las propias mujeres que son asesinadas difícilmente las consignan como feminicidio. Hay una profunda insensibilidad y reconocimiento de la violencia contra las mujeres. No han entendido las autoridades que a las mujeres nos matan por el solo hecho de ser mujeres. Siempre están buscando alguna variante para que no sea feminicidio. Y en el caso de las personas que deciden ser mujeres, por supuesto que el argumento más importante es la decisión que ellas toman: de ser mujeres. No es sólo que se vistan como mujeres, sino que viven como mujeres. Entonces nos parece muy importante que se haga este reconocimiento de los crímenes de odio, que existen y que se reflejan claramente en la sociedad”.

Lesbianas en un mundo heteronormado

“Somos doblemente violentadas: por ser lesbianas y por ser mujer”, señaló Rosa María Laguna, luchadora social a favor de los derechos de la comunidad LGBTTTI, en su mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo, en el ayuntamiento de Guadalajara.

De las batallas del día a día comentó: “En un mundo binario y heteronormado, somos incómodas para algunas personas y sus miradas. Vivimos el acoso callejero, laboral, familiar, social. Y además, el trabajo que nos implica para muchas encajar sin ser notadas. El machismo nos atraviesa de forma transversal. Nos violenta y nos excluye. Ser lesbiana feminista en este sistema patriarcal es un acto revolucionario”.
FRASE. En teoría “el amor no debería doler, no debería ofender, no debería lastimar”, pero en la realidad llega a costar la vida, Rosa María Laguna, luchadora social a favor de los derechos de la comunidad LGBT+.

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