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La casa Azul…

Coyoacán Ciudad de México, octubre...

Salimos de la estación de Copilco en una de las tantas líneas verdes del metro y de inmediato un arpón garnachero se nos incrustó en las fosas nasales, los famosos tacos del "Chupacabras" se hacían presentes para recordarnos que en el DF cada esquina es taquería.

Tomamos un taxi y en menos de diez minutos llegamos a Londres 247 la famosa casa azul que perteneció desde principios de 1900 a la familia Khalo y que más tarde se convertiría en el centro neurálgico más importante para la cultura, las artes y las ideologías políticas y revolucionarias de nuestro país, La casa de Diego y Frida.

El tour se realiza entre una cantidad increíble de visitantes extranjeros, ese día en particular vimos suizos, canadienses y hasta una familia de torreón aprovechando las vacaciones del jefe de la familia para turistear acá en onda "Cultural".
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Tenía muchísimo tiempo que había visitado la casa azul, calculo que la última vez fue hace 10 años o más, pero esta vez regresaba como guía de turistas de una maravillosa Tica que no hacía más que vestirse y comprar ropa de Frida... 

Obvio, la visita a la casa azul era un obligado entre todas las demás actividades y cosas por hacer en la ciudad más caótica del mundo.

Encontramos una casa azul diferente, no sé si usted sepa un poco acerca de la historia pero trataré de explicarle brevemente:

Antes de morir Diego Rivera le pide a su querida mecenas y amiga Dolores Olmedo que cuando él y Frida murieran convierta la casa en un museo con acceso libre a todos los espacios menos a su alcoba y a un baño...

Y dejó instrucciones muy claras que permaneciera cerrado hasta 15 años después de su muerte.
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Dolores Olmedo quedé al frente del fideicomiso con otros diez miembros más entre los que se encontraba la hija del muralista Guadalupe Rivera, estos con ayuda del poeta y museógrafo Carlos Pellicer abren al público el museo casa azul y respetan la decisión de mantener cerrada la alcoba de Diego y el baño de la recámara de Frida donde el mismo Rivera guardó baúles y otras cosas.

Esos quince años se convirtieron en cincuenta...

Lola Olmedo envejeció, mientras tuvo vida se respetó la voluntad de no abrir esos espacios al público, con la formación de nuevos miembros del fideicomiso se decide abrir al fin estas cápsulas del tiempo para descubrir el universo personal de la pareja Rivera-Khalo.

22 mil documentos, 6500 fotografías, 3874 revistas y publicaciones, 2170 libros, decenas de dibujos (coño dibujos de Frida y Diego) objetos personales, corsés, juguetes.

Entonces visitar la casa azul ahora es descubrir un museo totalmente renovado, un museo donde no sólo hay algunas de sus obras (y digo algunas porque la colección más completa quedo en poder de su querida amiga Dolores Olmedo que por supuesto, abrió un museo también para la exhibición y el enriquecimiento cultural del pueblo mexicano).

Frida sufrida.

Entrar a las entrañas de esa casa: "Pintada de azul por fuera y por dentro parece alojar un poco de cielo" como la describió Pellicer, es también entrar a las entrañas del dolor de una artista en constante lucha por recuperar la cordura entre múltiples operaciones,que se debate entre un legrado prematuro que la encadena de por vida y vierte en muchas de sus obras y las infidelidades mutuas entre ellos mismos...

Dos de las piezas que más me dolieron en lo personal fue un dibujo a lápiz fechado en febrero de 1947 donde puede leerse: Avenida engaño número 1, Ruina, casa para aves, nido para amor, todo para nada...(con dedicatoria para Diego, obvio).

La otra pieza es un reloj que permanecía en el comedor como recordatorio permanente y en el cual Frida escribe: 1939 septiembre, se rompieron las horas, después de enterarse del amorío entre su hermana Cristina y su inquieto esposo, acción que los lleva al divorcio.

Hay una fuerza inconcebible de energías encontradas en este lugar, por un lado el dolor que le provoca esa inestabilidad emocional de su matrimonio y por el otro la aceptación e incluso la defensa de esos mutuos acuerdos de una relación abierta y consensuada. 

"Quizás esperen oír de mi lamentos de 'lo mucho que se sufre' viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que los márgenes de un río sufran por verlo correr" (extraído de su diario personal).

Un viaje Fridatizado donde usted puede:

Admirar el estudio, caminar por el jardín, la obligatoria fotografía en la entrada de la casa donde reza que Diego y Frida vivieron en esa casa, quizás jugar un poco a ser Diego y Frida, a inventarse una casa azul, que sabemos de antemano cuál será el resultado de la misma.

Diego y Frida permanecen en su obra, en su trabajo, en sus mutuas infidelidades que siguen siendo tema de referencia en muchas parejas, ellos sobreviven...

Los demás, nosotros los mortales...

Nos desvanecemos entre una nieve y una caminata por el centro de Coyoacán con las promesas que se formulan en ese día y que se pudrirán al término de su fecha de caducidad.


Vallarta, comenzando el año.

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