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Soprano mexicana está nominada al Grammy Latino

Ciudad de México (Milenio).- Con inclinaciones musicales desde pequeña, cuando a Elena Rivera le llegó el momento de escoger una carrera profesional, al no existir en Hermosillo instituciones de educación superior dedicadas a este rubro, después de deambular por varias disciplinas se decidió por la ingeniería en geociencias.

Sin embargo, a mitad de la carrera sentía un vacío que le hizo buscar un curso de violonchelo en la Universidad de Sonora. Ante la imposibilidad de comprarse un instrumento, su maestra le dijo: “Si no tienes posibilidad de comprarte un chelo, estudia canto, porque ahí no te van a pedir nada”.

A sugerencia de su maestra de voz, quien le dijo que lo suyo era cantar y que se olvidara de la ingeniería, Elena optó por terminar su carrera, aunque la música era su asignatura pendiente. La fortuna le sonrió cuando el gobierno del estado de Sonora le otorgó una beca para estudiar cuatro años en la Escuela Superior de Canto de Madrid, donde fue la alumna más destacada de su generación.

Desde que era estudiante empezó a ganar concursos en Europa, lo que la llevó a radicar en España durante 13 años, donde se casó y tuvo dos niñas. Por una cuestión familiar regresó a su ciudad natal. Durante la crisis sanitaria por el covid-19, la cantante recibió una gran noticia: el disco The Juliet Letters by Elvis Costello & The Brodsky Quartet (Warner Bros., 1993) grabado con el Cuarteto Latinoamericano, fue nominado en la categoría Mejor Álbum de Música Clásica en los Latin Grammy.

En 2016, el Cuarteto Latinoamericano viajó a Hermosillo para presentar un concierto en cuyo programa incluía algunas de las canciones del proyecto que había sido grabado por Elvis Costello y el Cuarteto Brodsky. Como no tenían quien las cantara, dice Elena Rivera en entrevista, “buscaron a una soprano y fue como me contactaron. Les gustó cómo canté y entonces me invitaron a formar parte del concierto”.

Al terminar el concierto el primer violín del cuarteto, Saúl Bitrán, fue a su camerino a decirle qué les interesaba que grabaran un disco con esas canciones. “Me pareció una propuesta muy interesante Y grabamos el disco en 2019”.

Sobre el origen de The Juliet Letters, la soprano dice que Costello leyó en un periódico una serie de cartas imaginarias dedicadas a la Julieta de Shakespeare que un profesor de Verona les había encargado a sus alumnos. Con estos textos, junto con los integrantes del Cuarteto Brodsky realizó una serie de canciones que le dieron forma al disco original.

—¿Cómo son los textos?

Algunas de las cartas son cómicas, otras tristes o con un humor muy sádico que recuerdan mucho la música de Kurt Weill, como La ópera de los tres centavos o la música inglesa del siglo XVI inglés. En algunos momentos tienen un estilo parecido a los arreglos que hacían los Beatles. La música fue compuesta en 1993 y consta de 20 canciones, de las que nosotros elegimos 12 por su representatividad y su belleza.

—¿Cómo fue trabajar con el Cuarteto Latinoamericano?

Es un reto para cualquier músico, porque ellos tienen una formación bastante estructurada y son muy exigentes en lo que ejecutan. Por supuesto pretenden que las personas que trabajen con ellos también tengan ese nivel de exigencia. Para mí fue un gusto que me invitaron a grabar ese disco. Fue muy interesante el análisis de las obras porque los textos son difíciles de entender, además, puesto que la música siempre acompaña los textos, la voz tiene que intentar ser clara en las interpretaciones. El trabajo que hice junto con ellos me nutrió mucho musical y artísticamente, y los cinco quedamos muy satisfechos con el trabajo,

—¿Qué significa para ti la nominación?

Para mí es un regalo, porque siempre soy muy exigente, siempre quiero hacer las cosas de la mejor manera posible y para eso hay que trabajar mucho. Ya estoy acostumbrada a hacer las cosas intentando no caer nunca en la mediocridad. El hecho de recibir este reconocimiento para mí es un regalo, porque nunca esperas que eso vaya a suceder, siempre esperas que tu trabajo sea bueno y sentirte satisfecha con lo que hagas. Si lo que hicimos les gustó a quienes son especialistas en esta música, por supuesto que me siento muy agradecida. Esto supone también que tengo que seguir en esta línea de trabajo, pensando que el escalón que ahora puedo pisar por un reconocimiento así me supone más compromiso, más esfuerzo y más trabajo. Eso se agradece porque te obliga a no aletargarte o dormirte un poco en los laureles y pensar qué está ya todo hecho.

—¿Qué piensas de este tipo de proyectos que unen el rock con la música de concierto?

En cierta manera ayudan un poco al acercamiento del público a la música de concierto. En este caso, porque son melodías fáciles de escuchar porque tienen la influencia, por supuesto, de un compositor de rock, pero también con arreglos clásicos de un cuarteto de cuerdas. Esa mezcla que suele ser interesante para los gustos musicales que se manejan; por ello pienso que es una manera de atraer nuevos seguidores a esta música tan poco apreciada en este momento. Si ves los premios Latin Grammy, la mayoría de ellos son para el reguetón, entonces al estar nominados somos los raros de las categorías

Sin embargo, yo siempre tengo el sueño, no sé si bien fundado o no, de que esta música en algún momento llegará a tocar a más personas. El problema es que no la escuchan, porque cuando una persona escucha la música clásica no deja de ser tocada. Si tuviéramos la facilidad de escuchar esa música a nivel accesible en la radio o en las plataformas las cosas serían distintas.

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